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Mientras De Gaulle enfurecía al resto del mundo, una encuesta elaborada a principios de marzo por el periódico conservador fran­cés Le Figaro mostró que el 61 por ciento de los franceses aprobaban la política exterior del presidente, mientras que tan sólo el 13 por ciento la desaprobaba. Por supuesto, no tener buen concepto de De Gaulle podía resultar complicado en Francia, tal como comprobó el respetado periodista Francois Fontievielle-Alquier cuando acabó an­te los tribunales en marzo de 1968 por una ley de ochenta y siete años de antigüedad que castigaba las críticas al presidente. La acusación ci­tó doce pasajes del nuevo libro del periodista, Re-Learn Disrespect, que atentaban con «ofensas al honor» contra el presidente de la Repúbli­ca. La ley, aprobada el 29 de julio de 1881, preveía penas de cárcel de hasta tres años o multas desde los 100 a los 300.000 francos, por «in­fracciones» en forma de «discursos, gritos, amenazas en lugares pú­blicos, textos escritos, artículos en la prensa».

Desde que De Gaulle fue investido presidente, esa ley se había in­vocado trescientas veces. En una ocasión, se multó a un hombre con quinientos francos por gritar «¡Retírese ya!» cuando pasaba el coche en que viajaba De Gaulle. […]

Francia recurrió a De Gaulle para que pusiera fin a la crisis arge­lina, no para que reformara el Estado francés. Pocos monarcas mo­dernos y ningún jefe de Estado democrático han disfrutado del gra­do de poder absoluto que De Gaulle garantizó por Constitución al presidente de la Quinta República, que, en un futuro inmediato, se­ría él mismo. El presidente tiene el derecho de disolver el Parlamen­to, ya sea a través de la convocatoria de un referéndum o mediante decreto. El presidente también redacta la agenda de la legislatura, decide qué proyectos de ley se debatirán y qué versiones de esos pro­yectos. Puede bloquear propuestas de reducir impuestos o de aumen­tar el gasto. Si un presupuesto no se aprueba en setenta días, el pre­sidente tiene derecho a decretar otro. […]

A mediados de los sesenta, los precios estaban subiendo en Fran­cia y el gobierno creía que la inflación amenazaba la economía. El re­pentino crecimiento de población debido a la inmigración de alre­dedor de un millón de norteafricanos contribuyó a la subida de precios. El desempleo también empezó a crecer.

En 1967 el gobierno decretó una serie de medidas destinadas a combatir los problemas económicos. A la clase trabajadora le dio la sensación de ser el objetivo de semejantes medidas. Los salarios se mantuvieron bajos, y la contribución de los trabajadores a la seguri­dad social subió a causa del coste añadido que supuso que los traba­jadores agrícolas pasaran a cotizar. Un 1 de mayo lluvioso volvió a ce­lebrarse, tras quince años de ausencia, la tradicional manifestación.
 
(KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino, p.p. 276, 281, 284)

 

De Gaulle (1890-1970) fue militar y político francés. Durante la I Guerra Mundial participó en la batalla de Verdún. Al estallar  la II Guerra Mundial se encontraba al frente de una brigada de carros de combate, y en junio de 1940 fue nombrado subsecretario de Estado para la Defensa Nacional. Se opuso a la capitulación de Francia firmada por Pétain y se trasladó a Londres, desde donde arengó por radio a los franceses durante el resto de la guerra, alentándoles a proseguir la lucha contra los invasores. Se proclamó jefe de la Francia libre y, en Argelia, presidente del Comité de Liberación Nacional. Desde sus modestos comienzos llegó a ser, a medida que avanzaba la guerra, el jefe de la resistencia nacional contra el invasor y el símbolo de la Francia libre. En 1944 presidió el Gobierno provisional de la República. Contrario a la libre concurrencia de los partidos políticos y a una presidencia con pcoos pdoeres, tal como estaba previsto en la Constitución de la IV República (…) dimitió en enero de 1946 (…) En 1947 fundo el RPF (Rassemblement du Peuple Français), partido del que se retiró en 1953 tras unas elecciones municipales adversas. Después de lsoa contecimeintos de Argelia de 1958, el presidente Coty le pidió que formara parte del gobierno, y fue investido por la Asamblea Nacional el 1º de junio de ese mismo año. Mediante un referendum fue aprobada la nueva Constitución que él propugnaba, la cual establecía un ejecutivo fuerte, bajo el presidente de la República, y un nuevo tipo de asociación con las colonias. El 21 de diciembre de 1958 fue elegido primer preseidente de la V República. Las elecciones legislativas de noviembre de 1958 dieron un considerable triunfo a sus partidarios, cosntituidos en la Unión para la Nueva República. De Gaulle ejerció siempre el poder de manera autocrática y tanto la Asamblea Nacional como el jefe de Gobierno perdieron la importancia que antes tenían (…) Conservador en cuestiones sociales y económicas en el interior, lo que le valió la oposición de la izquierda francesa, su ancionalismo le condujo a una política exterior relativamente independiente de EE.UU. y de la OTAN. Mejoró las relaciones con la URSS y los países socialistas e impulsó la política de armamento atómico francés. El 19 de diciembre de 1965 fue reelegido rpesidente de la República para otros 7 años. Aunque consiguió superar la crisis revolucioanria de mayo de 1968, el 27 de abril de 1969 poresentó la dimisión tras haber perdido un referéndum constitucional.

(VARIOS AUTORES, (2003): “Enciclopedia Salvat”, Madrid: Salvat Editores, p.p. 6.729-6.730)

El 20 de mayo, Sartre toma la palabra en el gran anfiteatro, a petición de los estudiantes y de su Centro de agitación cultural: sala superllena, asistencia agitada al principio, luego excelente acogida a la declaración de Sartre, a la que seguirá una hora de debate. Por primera vez pone en cuestión explícitamente, si no al partido comunista, al menos a la CGT:

“Es evidente que el movimiento actual de huelga ha tenido su origen en la insurrección de los estudiantes. La CGT mantiene la posición de seguir la corriente. Ha tenido que acompañar al movimiento para darle remate. Ha querido evitar sobre todo esta democracia salvaje que habéis creado y que transforma todas las instituciones. Porque la CGT es una institución.”

De hecho, Sartre tiene la convicción de que el mismo PCF ha hecho todo lo que ha podido, desde el principio, para tener a raya al movimiento. “Los primeros días, lso comunistas -señala Simone Beauvoir- habían atacado a los estudiantes y condenado en L´Humanité, entre otros, “al anarquista alemán Cohn-Bendit”.

“…En eld esfile del 13 de amyo, añade, “los obreros estaban sólidamente encuadrados por la CGT, que se esforzaba en limitar sus contactos con lso estudiantes”.

En cuanto a Sartre, comenzará por defender a los estudiantes de este tipo de insultos:

“Lo que reclaman los jóvenes revolucionarios, burgueses o no, no es la anarquía, sino precisamente la democracia, una auténtica democracia socialista que todavía no ha sido lograda en ninguna parte. Lo que yo reprocho a todos aquellos que han insultado a los es no haber visto que expresaban una reivindicación nueva, la de la soberanía”.

Después pasará decididamente al ataque: “Pienso que el aprtido comunista ha tenido, en esta crisis una actitud que no era en absoluto revolucionaria y que, por otra parte, ni siquiera era reformista”.

En este último texto, sin embargo, parece más deseoso de hacer presión sobre el partido comunista que de condenarlo radicalmente:

“Estoy convencido de que todos los dirigentes actuales de la izquiera ya no represenatrán nada dentro de 10 años, y no veo que peligro habría en el hecho de que se constituya un movimiento revolucionario fuera del PC y a su izquierda. Creo incluso que es inevitable y que es lo único que podría “desbloquear” la política del PC, permitiendo hacer oír su voz a los auténticos revolucionarios que quedan en él, e imponer una nueva orientación al Partido.”

(FRANCIS J., (1975): “Jean Paul Sartre en su vida”, Barcelona: Barral Editores, p.p. 272-273)

*CGT: Confederación General del Trabajado

*PCF: Partido Comunista Francés

El primer gran sobresalto había sucedido en el mes de diciembre de 1967: un grupo de estudiantes ocupó la Iglesia del Recuerdo, en Berlín Occidental y uno de ellos se subió al púlpito y pronunció un discurso revolucionario: se llamaba Rudi Dutschke y le llamaban Rudi “el rojo” […] Se convirtió en el oriente de los estudiantes de la gran izquierda sin partido no solo en la RDA, sino en el mundo. El 11 de abril de 1968 un obrero de la construcción, Peter Dachman, disparó contra él: estuvo durante la vida y la muerte durante varios días y estallaron las revueltas de los estudiantes en Berlin, Hamburgo, Francfort, Munich. La manera en que informó la prensa de Springer –pero no ella sola- y sus comentarios producirían los sucesos más llamativos. En Nanterre y en Paris se celebraron reuniones y acciones de solidaridad con Dutscheke.

 

Otro alemán, Daniel Cohn-Bendit, tenía la palabra en París y también fue llamado “el rojo” –no sólo por sus ideas, sino por las llamaradas rojizas de su cabello-; Los estudiantes de los dos países estuvieron todo el tiempo en contacto y publicaron manifiestos conjuntos, y uno de los sucesos de mayo fue el intento de ocupación del aeropuerto de Orly para abrir paso a los miembros del SDS –Estudiantes Socialistas Alemanes- que iban a solidarizarse con los franceses.

(HARO TECGLEN, E. (1988): “El 68: Las revoluciones imaginarias”, Madrid, Ediciones EL PAIS S.A. / AGUILAR, p. 77

En su lucha conra la guerra de Argelia el movimiento estudiantil francés asumió su función de élite intelectual. Al convertirse en el defensor de los derechos humanos y del derecho a la autodetermianción de los pueblos, este movimeinto, tradicionalmente de derechas, se inclinó hacia la izqueirda y se afirmó como fuerza autónoma en la escena política, distinta y opuesta  alos partidos y a las organizaciones tardicionales.

A finales de los 50, incluso a comienzos de los sesenta, los jóvenes politizados formaban parte de las organizaciones juveniles de los grandes partidos, por ejemplo, los jóvenes comunistas. En cambio, a mediados de los sesenta, todas estas organizaciones entraron en conflisto con sus progenitores y se escindieron. Este fenómeno se reprodujo en todo el mundo, pero en Francia alcanzó el paroxismo, pues se produjeron escisiones tanto en el seno de las organizaciones católicas como en el de las comunistas.

(…)

El Barrio Latino contaba con una gran densidad de estudiantes y un vasto universo de facultades, de laboratorios, de librerías y de cafés. En algunas ocasiones, las librerías se sonvirtieron en el punto de partida de un movimiento revolucionario y ejercieron una gran influencia sobre la juventud. En la librería llamada La Joie de Liré (El placer de leer), los estudiantes podían descubrir las múltiples corrientes derivadas del amrxismo: trotskismo y guevarismo en particular. Clarté era más que una librería, era el lugar de reunión de los estudientes de la UEC (Unión de Estudianets Comunistas). Enfrente, el café Le Champo era otro lugar de reunión de este grupo. En la Sorbona, se encontraba el lugar de la FGEL (Federación General de Estudiantes de Letras), un reducto trotskista que solia ser el objetivo frecuente de lso nacionalistas. La calle Ulm, donde se situaba la Escuela Normal Superior, era un santuario marxista-leninista. Los jardines de Luxemburgo también pertenecían a lso estudiantes. En la Calle San Víctor, las salas de la mutua eran alquiladas por todas colectividades. En ellas, los mítines de toda indole se sucedían: libertarios, pacifistas, maoístas, monárquicos…En el mes de mayo, un Barrio Latino en plena ebullición sorprendió, inquietó y fascinó a todo un país, convirtiendose en el simbolo de la revuelta.

A principios de los sesenta, una facción muy activa de la juventud comunista, frecuentemente compuesta pro hijos de comunistas, comenzó a criticar ciertos aspectos de este partido: su disciplina gris, su ausencia de imaginación, su dependencia absoluta con respecto a los soviéticos, su conformismo intelectual…Éstos eran algunos de los defectos que hicieron que muchos jóvenes dirigieran sus miradas hacia otras ideologías (…)

La UNEF (Unión Nacional de Estudiantes Franceses) fue uno de los sindicatos estudiantiles más importantes. Esta organización se opuso a la guerra colonial de Argelia, junto a los sindicatos y partidos de izquierda. (…)

Los militantes más activos se preocuparon, sobre todo, por el paepel del estudiante en la sociedad y la función de la Universidad. Los jóvenes querían salir de la situación bastarda en la que se encontraban: mitad-niños, mitad-adultos y ser simplemete adultos. Existía un profundo deseo de independencia y de fuerte rechazo a la autoridad y de la tutela familiar. Algunos jóvenes llevaron todavía más lejos sus reivindicaciones, al poner en entredicho el contenido y la forma del sistema educativo, luchar contra la asistencia obligatoria a las clases y reivindicar la participación de los estudiantes en la gestión de las facultades. Para otros, la Universidad represenatba una institución irrecuperable que había que destruir, para luego construir una nueva.

Todos estos puntos de vista se superponían a las diversas tendencias políticas, lo cual debilitaba y dividia a la UNEF. Los diversos grupos libraron una batalla permanente por el control del aparato, por los territorios y por los sectores de influencia. Este sindicato estudiantil, ingobernable, dividido, desorganizado y sin presidente en título, fue el que abordó el Mayo del 68.

(BADENES SALAZAR, P. (2006): “La estética en las barricadas. Mayo del 68 y la creación artística”, Castelló de la Plana: Universitat Jaume I, p.p. 55-58)

“En la noche del 17 al 18 de marzo cuatro estudiantes de liceo, miembros de comités contra la guerra de Vietnam, son detenidos; cuatro días más tarde se constituye en la Universidad de Nanterre, bajo la influencia de Cohn-Bendit, lo que quedará en la historia de mayo del 68 como el movimiento del 22 de marzo; Nanterre es cerrada; la agitación se agrava, la policía interviene; los apaleamientos desencadenan motines; los motines se convierten en insurrección; la Soborna es ocupada por los estudiantes.

El 8 de mayo, Sartre, Simone de Beavoir, Coulette Audry, Michael Leiris y Daniel Guerin publican una declaración haciendo un llamamiento a todos los trabajadores e intelectuales “a sostener moral y materialmente el movimiento de lucha comenzado por los estudiantes y los profesores”. El 9 de mayo Sartre firma un manifiesto apoyando en los estudiantes “la voluntad de escapar, por todos los emdios, a un orden alienado”.

El 12 de mayo en una entrevista concedida a Radio Luxemburgo, declara principalmente: “Esos jóvenes no quieren un porvenir que sea el de sus padres, es decir, el nuestro, un porvenir que ha demostrado que éramos hombres cobardes, agotados, fatigados, reblandecidos pro una obediencia total y completamente víctimas de un sistema cerrado que se cierra sobre el trabajador desde el mismo momento en que tiene edad de trabajar (…) La violencia es la única cosa que els queda, cualquiera que sea el régimen, a los estudiantes que aún no han entrado en el sistema que sus padres els han hecho y que no quieren entrar en él. Dicho de otra manera, no quieren concesiones, no quieren que se les compongan las cosas, que se els dé satisfacción en una pequeña reivindicación para, de ehcho, arrinconarles y hacerles pasar por el aro (…) La única relación que pueden tener con esta Universidad es romperla, y para romperla sólo hay una solución, salir a la calle (…) En nuestros blandengues países occidentales la única fuerza de contestación de izqueirdas está constituida por los estudiantes, y pronto, así lo espero, por toda la juventud. Esta fuerza de contestación es violenta pues, en el fondo, la izqueirda es violenta y no puede ser de otra manera puesto que se le hace violencia (…) Este es un rasgo común a lso jóvenes: les hemos construido por todas partes una sociedad que es un fracaso. El verdadero problema, para ellos, es encontrar los emdios de acompasar su combate al de las clases trabajadoras, pues, aunque sus motivaciones sean diferentes, se trata de un mismo combate (…) A los estudiantes les corresponde determinar actualmente, cuál será la forma de su lucha. No es cosa nuestra darles consejos, pues, incluso si se ha protestado toda la vida, siemrpe se está un poco comprometido en esta sociedad”.

El 20 de mayo, Le Nouvet Observateur publica una conversación de Sartre con Cohn-Bendit, “La imaginación al poder”, en la que concluye lo siguiente: “Lo interesante de vuestra acción es que pone la imaginación en el poder. Vuestra imaginación es limitada como la de todo el mundo, pero tenéis muchas más ideas que vuetsros mayores. A vosotros nos han hecho de tal amnera que tenemos una idea muy precisa de lo que es posible y de lo que no lo es. Un profesor dirá: “¿Suprimir los exámenes? ¡Nunca! ¡Se pueden modificar, pero no suprimir!” ¿Por qué? Porque se ha pasado media vida haciendo exámenes. La clase obrera ha imaginado a emnudo nuevos medios de lucha, pero siempre en función de la situación precisa en la que se encontraba. En 1936 ha inventado la ocupación de las fábricas porque era la única arma que tenía para consolidar y explotar su victoria electoral. Vosotros tenéis una imaginación mucho más rica y las fórmulas que se leen en los muros de la Soborna lo prueban. Ha salido de vosotros algo que asombra, que trstorna, que reniega de todo lo que ha hecho que neustra sociedad sea lo que es hoy en día. Es lo que yo llamaría la ampliación del campo de los posibles…”

(FRANCIS J., 1975: “Jean Paul Sartre en su vida”, Barcelona: Barral Editores, p.p. 269-272)

 ”Muchos años más tarde. Final de los sesenta. Tiempo de derrota. En los últimos meses de su vida, alguien pregunta a Sartre, inválido y ciego: ¿Qué queda del 68? Como un relámpago la respuesta del viejo: Moi. “Yo”. Quedo yo”.

(ALBIAC, G., 1993: “Mayo del 68. Una educación sentimental“, Madrid: Ediciones Temas de Hoy, p.p. 157)

Jean Paul Sartre (1905-1980) fue un filósofo y escritor francés. Fundador y director de la revista Les Temps Modernes y principal cabeza del existencialismo francés. Hay dos etapas en su evolución filosófica: La propiamente existencialista (su reflexión de “el ser y la nada”, la “apariencia” y la “conciencia”) y la de su acercamiento al marxismo. Entre sus principales obras destacan: Esquisse d´une théorie des émotions (1939), L´imaginaire (1940), La nauseé (1938), Les chemis de la liberté (1945), Le Diable et le Bon Dieu (1951). Entre sus ensayos: Baudelaire (1947), Situations (10 en total hasta 1976), y sobre todo, su gran estudio crítico L´idiot de la famille. Gustave Flaubert, 1821-1857 (3 volumenes, 1971-72). Perdió la visión en 1976, renunciando a escribir más libros. Militante al servicio de sus ideas, que le llevaron a rechazar el premio Nobel de Literatura de 1964, la participación directa en el mayo de 1968, y la redacción de prensa escrita de izquierda.

 (VARIOS AUTORES,  2003: “Enciclopedia Salvat”, Madrid: Salvat Editores, p.p. 13.996-13.997)