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La guerra de Argelia contribuyó a radicalizar a la juventud fran­cesa. En 1960, en el momento álgido del movimiento independentis­ta argelino, los estudiantes de izquierdas asumieron el control de las organizaciones estudiantiles, durante muchos años dominadas por los estudiantes de derechas. Geismar tomó parte activa en las protes­tas contra la guerra de Argelia y fue uno de los organizadores de una manifestación en París en octubre de 1961. La policía abrió fuego contra los manifestantes argelinos. “Ví como le disparaban a los argelinos”, apuntó Geismar. Después se encontraron cuerpos en el Sena, aunque nunca quedó claro cuantas personas resultaron muertas. El incidente no sería objeto de debate en Francia hasta la década de los noventa.

 […]

En 1958 había en Francia 175.000 estudiantes universitarios, y en 1968 eran ya 530.000, el doble que en Gran Bretaña. A pesar de ello, Francia sólo otorgaba la mitad de licenciaturas que las universidades británicas,` porque tres cuartas partes de los estudiantes franceses suspendían y abandonaban la carrera. Ésa fue la razón por la que De Guille menospreció en un principio al movimiento estudiantil; cre­yó que los estudiantes simplemente no se atrevían a enfrentarse a los exámenes. Las universidades estaban terriblemente masificadas, con 160.000 estudiantes sólo en la Universidad de París. Por eso cuando empezaron a manifestarse, las reivindicaciones de los estudiantes fue­ron capaces de atraer a grandes cantidades de manifestantes. A éstos se añadieron numerosos estudiantes de secundaria de los lycées pre­paratorios para la universidad, que tenían los mismos problemas que los estudiantes universitarios.

 En la mayoría de las universidades, y en especial en Nanterre, el campus en sí no era un lugar cómodo para vivir y estudiar. Pero ade­más, en mayor medida incluso que la Ivy League norteamericana, la universidad francesa era una autocracia absoluta. En un momento en que el futuro de Francia, el futuro de Europa, las nuevas ciencias y las nuevas tecnologías provocaban debates de gran alcance —que expli­can la popularidad de libros como El desafío americano—, los estudiantes no tenían la oportunidad de hablar de nada de todo eso. No había diálogo, ni dentro ni fuera de las aulas, entre profesores y estudiantes. Las decisiones se transmitían de arriba abajo sin ningún tipo de discu­sión. En mayo, pudo verse garabateado en las paredes de la Sorbona el mensaje «Profesores, sois tan viejos como vuestra cultura». Reírse de la edad de la cultura francesa suponía una nueva forma de iconoclastia.

 Los profesores y catedráticos tampoco tenían derecho a hablar. Alain Geismar, convertido ya en joven catedrático de Física y direc­tor del Syndicat National de I’Enseignement Supérieur, el Sindicato Nacional de Profesores de Educación Superior (SNE Sup.), dijo no hace mucho: «La generación joven tenía la sensación de que no que­ría vivir como las generaciones anteriores. Yo reprochaba a la gene­ración de la Liberación haber dejado pasar la oportunidad de mo­dernizar la sociedad. Tan sólo querían volver a poner las cosas como estaban. De Gaulle fue el artífice de la resistencia, de la liberación, había acabado con la guerra de Argelia, y no entendía nada de lo concerniente a la gente joven. Era un gran hombre que se había he­cho demasiado viejo».`

 

En química es bien sabido que algunos elementos muy estables pueden provocar explosiones espontáneas cuando se los sitúa muy cerca de otros aparentemente muy débiles. Escondidos en el seno de aquella sociedad aburrida, masificada y complaciente había elemen­tos apenas perceptibles —una juventud radicalizada con un persona­je totalmente pasado de moda por líder, universidades masificadas, trabajadores descontentos, un consumismo repentino que fascinaba a unos y enfermaba a otros, grandes diferencias entre generaciones, y quizá incluso el aburrimiento mismo— que, si se unían, podían re­sultar explosivos.

 (KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino, p.p. 282, 285 y 286)

En sus distintas vertientes, el gauchisme político y el mismo debate ideológico que siguió a la rebelión estudiantil y la huelga obrera, se diluyeron con relativa facilidad. Después de haber sido sobrevalorado, el izquierdismopos68 fue desconsiderado y casi denigrado. Eso mismo hizo que al filo de los años, al ritmo de la conmemoración, los sucesos de mayo continuaran siendo una fuente de controversia. Antiguos sesentayochistas justificaron su reconversión y los
liberales recuperaron el acontecimiento en beneficio propio. El diálogo que mantuvo Luc Ferry —situado dentro de la tradición liberal— con Castoriadis a finales de los ochenta fue significativo al respecto. Introduce, por una parte, la perspectiva histórica en la lectura de los acontecimientos y sustrae, por otra, el debate del cuadro marxista-libertario en que había quedado inscrito el 68, lo que hace posible una interpretación del acontecimiento más abierta al pensamiento liberal.

Mayo del 68 fue para Luc Ferry un movimiento individualista situado a mitad de camino entre las grandes revoluciones del siglo xix y el nuevo individualismo de los años ochenta, de signo preferentemente narcisista. Los años ochenta se acercan así a la verdad del 68 y no supondrían tanto su fracaso más manifiesto —como otros vieron. El 68 constituye, en primer término, una repetición de esas revueltas o revoluciones que no llegan (de ahí su repetición) ni a romper el sistema que rechazan ni a consolidarlo, ni a inscribirse verdaderamente en formas institucionales nuevas.

Las dos características fundamentales del individualismo revolucionario son: igualdad contra jerarquía, libertad contra tradición (el individualismo apunta a la abolición de las tradiciones y las jerarquías en nombre de la igualdad y de la libertad entendida como autonomía). Y el 68 es precisamente eso —sostiene Ferry—: la protesta y rebeldía contra todo lo jerárquico y tradicional, es un movimiento antijerárquico y antitradicional. Aun reconociendo el carácter antijerárquico y antitradicional del 68, Castoriadis, uno de los raros intérpretes del 68 que ha sido profundamente fiel hasta su muerte a lo que ya dijo en 1968, define la principal oposición a
este planteamiento.

Para Castoriadis el movimiento del 68 tuvo un carácter más político que social. Después del 68, no era posible el regreso al individualismo liberal de la sociedad de consumo —afirmaba Castoriadis entonces en La breche—. La tranquilidad —el conformismo— de la sociedad capitalista y el crédito del gaullismo habían sido destruidos; los políticos de la izquierda tradicional, desplazados; las autoridades y los valores, a todos los niveles, habían sido denunciados y anulados. «Pasarán años antes de que la enorme brecha abierta en el edificio capitalista haya sido colmada —en el caso de que pueda serlo», concluía Castoriadis a finales de 1968. El horizonte que se dibujaba entonces ante sus ojos era la sociedad autogestionaria.

Para Luc Ferry Mayo 68 no fue un movimiento político que habría fracasado, sino un movimiento social que triunfó más allá incluso de lo previsible. Para Ferry lo esencial de mayo no reside en el contenido de las utopías gauchistes sino en las exigencias puras del individualismo democrático. Ésa es la razón por la que mayo del 68 no se encarnó políticamente sino socialmente, especialmente en la formidable liberación de las costumbres que se produjo. Ésa era la verdad de mayo: si era esencial para la Revolución Francesa encarnarse en la República, no lo era para mayo del 68 encarnarse en la autogestión.

Hay que notar que los planteamientos de Castoriadis y Ferry no son del todo excluyentes. El 68 aparece impregnado de un cierto relativismo, que no es sino una evolución posible del individualismo democrático, que viene a radicalizar el proceso de atomización de lo social. La ausencia de verdades madres favorece la disgregación de la comunidad. La crítica de las tradiciones hace aflorar como consecuencia una cultura de la autenticidad donde el ser uno mismo en su propia singularidad se convierte en el valor supremo. Frente a la norma exterior, sea cual sea, se reivindica el derecho a afirmar la diferencia, sea cual sea. Desde esta perspectiva, la expresión cuenta más que el contenido expresado, el hecho de tener opiniones más que las opiniones formuladas, y las normas de vocación universal desaparecen en beneficio
de los particularismos.

Es la guerra contra la uniformización y la cosificación. Pero lo que se rompe en ese empeño no es solamente el tejido social, sino la posibilidad misma de comunicación en el espacio público, si se tiene en cuenta que los juegos de discusión no deben tener como simple objetivo la expresión de las opiniones sino su confrontación. Así —y por paradójico que pueda resultar respecto a la atmósfera vivida del 68— al conformismo derivado de los grandes dogmas ideológicos de la guerra fría y de su coexistencia pacifica con el crecimiento económico, se opone un relativismo que acabará generando un nuevo conformismo, una nueva actitud conformista: la instalación en el presente sin mayores expectativas de futuro. El sentimiento sustituye a la razón. El sentimiento que activa la imaginación, sí, pero que finaliza por arrumbar
la utopía entendida como exaltación del poder transformador de la razón. La obra,
las consecuencias del 68 se vuelven así a la postre contra la doctrina del profeta
Marcuse.

Desde esta perspectiva no tiene excesivo sentido la discusión sobre las fuentes intelectuales del 68. Seria falaz establecer un vínculo entre los acontecimientos y una constelación de intelectuales en el fondo extraña a esos hechos como Althusser, Bourdieu, Lacan, Foucault, Derrida o Deleuze. Castoriadis subrayó a finales de los ochenta este aspecto por más que Luc Ferry no haya dejado de precisar el pensamiento del 68, la relación de esos autores con el movimiento, aunque sin pretender establecer un vinculo de naturaleza causal (38). Mucho antes que con la filosofía, se puede establecer una relación entre el cine y el 68.

Régis Debray —alumno de Althusser, guerrillero del Che y en los noventa colaborador de Mitterrand— anunciaba antes del 68: «después de los antiguos de Verdun, Mathausen e Indochina, nosotros seremos los excombatientes de la Filmoteca». «El dolor que sufrimos permanece en el cine y, por tanto, en silencio», manifestaba a su vez Godard. El cine ha sido el reino de este mundo para una generación. Un mundo más real que el discurso de los políticos, que la crítica de la oposición. La ficción del cine se antojaba terriblemente verdadera. El gran ojo del cine —había sentado Morin— eleva lo real e irreal, el presente y lo vivido, el recuerdo y el sueño, a un mismo nivel, el nivel del imaginario, tan mitómano como lúcido (39). El cine
fue un consuelo mayor, a la espera de la revolución.

Malraux, en aquella conversación que mantuvo con Max Torres durante los sucesos de mayo, comentó: esto del 68 no es una revolución, las revoluciones no se hacen con imaginación sino con organización y con armas; esto es una película o, más bien, el ensayo general para una película.

El 68 fue, es verdad, una generación de izquierdistas cinefilos.

SÁNCHEZ-PRIETO, J.M., (2001): “La Historia Imposible del Mayo Francés”. Revista de Estudios Políticos (Nueva Época), nº112

Mientras De Gaulle enfurecía al resto del mundo, una encuesta elaborada a principios de marzo por el periódico conservador fran­cés Le Figaro mostró que el 61 por ciento de los franceses aprobaban la política exterior del presidente, mientras que tan sólo el 13 por ciento la desaprobaba. Por supuesto, no tener buen concepto de De Gaulle podía resultar complicado en Francia, tal como comprobó el respetado periodista Francois Fontievielle-Alquier cuando acabó an­te los tribunales en marzo de 1968 por una ley de ochenta y siete años de antigüedad que castigaba las críticas al presidente. La acusación ci­tó doce pasajes del nuevo libro del periodista, Re-Learn Disrespect, que atentaban con «ofensas al honor» contra el presidente de la Repúbli­ca. La ley, aprobada el 29 de julio de 1881, preveía penas de cárcel de hasta tres años o multas desde los 100 a los 300.000 francos, por «in­fracciones» en forma de «discursos, gritos, amenazas en lugares pú­blicos, textos escritos, artículos en la prensa».

Desde que De Gaulle fue investido presidente, esa ley se había in­vocado trescientas veces. En una ocasión, se multó a un hombre con quinientos francos por gritar «¡Retírese ya!» cuando pasaba el coche en que viajaba De Gaulle. […]

Francia recurrió a De Gaulle para que pusiera fin a la crisis arge­lina, no para que reformara el Estado francés. Pocos monarcas mo­dernos y ningún jefe de Estado democrático han disfrutado del gra­do de poder absoluto que De Gaulle garantizó por Constitución al presidente de la Quinta República, que, en un futuro inmediato, se­ría él mismo. El presidente tiene el derecho de disolver el Parlamen­to, ya sea a través de la convocatoria de un referéndum o mediante decreto. El presidente también redacta la agenda de la legislatura, decide qué proyectos de ley se debatirán y qué versiones de esos pro­yectos. Puede bloquear propuestas de reducir impuestos o de aumen­tar el gasto. Si un presupuesto no se aprueba en setenta días, el pre­sidente tiene derecho a decretar otro. […]

A mediados de los sesenta, los precios estaban subiendo en Fran­cia y el gobierno creía que la inflación amenazaba la economía. El re­pentino crecimiento de población debido a la inmigración de alre­dedor de un millón de norteafricanos contribuyó a la subida de precios. El desempleo también empezó a crecer.

En 1967 el gobierno decretó una serie de medidas destinadas a combatir los problemas económicos. A la clase trabajadora le dio la sensación de ser el objetivo de semejantes medidas. Los salarios se mantuvieron bajos, y la contribución de los trabajadores a la seguri­dad social subió a causa del coste añadido que supuso que los traba­jadores agrícolas pasaran a cotizar. Un 1 de mayo lluvioso volvió a ce­lebrarse, tras quince años de ausencia, la tradicional manifestación.
 
(KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino, p.p. 276, 281, 284)

 

  

Los destrozos de las manifestaciones convirtieron París en paisaje de una cruel batalla..

Enero. Día 8. François Mistoffe, ministro de Juventud y Deportes del gobierno de De Gaulle, es violentamente abucheado por los estudiantes en la Facultad de Nanterre , a las afueras de París, a donde se ha desplazado para inaugurar un centro deportivo. Dirige el alboroto un estudiante: Daniel Cohn-Bendit. Febrero. Día 5. Huelgas de ferroviarios en Grenoble, empleados de banca en París y líneas aéreas. Manifestaciones en defensa del empleo. Día 24. Huelga de los residentes en las ciudades universitarias. Choques en Nantes. Día 24. Mitin de los Comités de Acción de los Liceos. Efervescencia en las residencias universitarias.

Marzo. Día 20. Asalto estudiantil contra la sede de American Express. Tres detenidos. Día 22. Asamblea en la Universidad de Nanterre para exigir la liberación de los detenidos. Nace el Movimiento del 22 de marzo. Día 28. Cierre provisional de Nanterre. Día 29. Mitin en la Sorbona, en solidaridad con Nanterre. Abril. Día 1.Reapertura de Nanterre con incidentes. Día 12. Violencia entre policía y estudiantes en el Barrio Latino. Día 27. Cohn-Bendit es retenido varias horas por la policía.Día 30. Estado de sitio en Nanterre.

Día 1. Manifestación obrera. Nace la cause du peuple. Día 2. Jornada antiimperialista en Nanterre. Se expedienta a Dany y otros líderes estudiantiles. Se cierra Nanterre. Día 3. Concentración de “los de Nanterre” en la Sorbona. Intervención policial. Detención masiva. Primera noche de barricadas. Día 5. Trece manifestantes, juzgados y condenados. Día 6. Consejo de disciplina contra “los de Nanterre”. Manifestaciones y barricadas. Día 7. Marcha de 30.000 personas hasta el centro de París. Día 10. Batalla nocturna de barricadas en el Barrio Latino. 367 heridos graves, de ellos 247 policías, y 469 detenidos. Día 13. Huelga general en Francia. Más de 10 millones de trabajadores la secundan. Gran protesta pacífica.

Día 15. Se ocupa el Odeón. Día 20. Sartre habla en la Sorbona ocupada. Día 22. Cohn-Bendit es retenido en la frontera a su vuelta de Alemania. Día 24. Noche insurreccional en París. Arde la Bolsa. Un manifestante muere. 795 detenidos. Día 28. Mitterrand se ofrece para formar gobierno. Dany reaparece en la Sorbona.Día 30. De Gaulle disuelve la Asamblea, organiza grupos civiles armados y convoca una gran manifestación de apoyo propio para esa noche. Junio. Día 14. Se desaloja el Odeón, el último bastión de la revuelta.

(Fuente: http://www.el-mundo.es/larevista/num132/textos/dany3.html)

Respecto a la universidad, el 24 de mayo de 1968, el general de Gaulle, Presidente de la República Francesa, denunciaba la “impotencia de este gran cuerpo para adaptarse a las necesidades modernas de la anción y al mismo tiempo a las exigencias que plantea el papel y el empleo de los jóvenes”, Éstas plabras del discurso radiotelevisado, reproducido en el diario Le Monde del 26 de mayo, traducían una opinión generalizada, una frecuente crítica a la que andie había hecho caso hasta entonces; se puede afirmar que a nadie cogió de sorpresa, ni siquiera al propio gobierno, la violenta explosión de una situación insostenible, en la que vivían los jóvenes estudiantes; los graves acontecimeintos que tuvieron lugar en la universidad parecieron a todos la consecuencia de una insatisfacción sin salida, la expresión de una desesperación justificada. La gente de la calle estaba con los estudiantes.

En las declaraciones oficiales, tanto en el caldeado dramatismo de lso sucesos, como en als explicaciones posteriores, en un ambiente más distendido, se admitió siempre la existencia de razones de epso que explicaban el amlestar estudiantil y que tenían su origen en la inadecuación de la universidad francesa a las necesidades de una sociedad moderna. Un bueno ejemplo lo podemos encontrar en las palabras del Ministro de Educación, Edgar Faure, en la Asamblea Nacional, el 24 de julio de 1968, incluidas en su libro sobre la Educación Nacional y la participación:

“Es posible que lso movimientos estudiantiles hayan sido provocados o explotados pro doctrinarios, que perseguían una empresa de más alcance…pero la acción o la agitación de lso estudiantes no se explica ni por la energía de un puñado de agitadores, ni por el nihilismo, ni siquiera por el gusto a la violencia. Este malestar del estudiante frente al mundo, en el que tiene que encajar, y en primer lugar frente a la universidad, que pretende prepararlo para ello, lo han sentido las geenraciones precedentes. Todos, cada uno en nuestra época, hemso podido constatar los defectos, a veces lso vicios, del sistema de enseñanza en el que habíamos sido instalados”.

Esta extensión de la denuncia no la previa de su justeza y no hace más que ampliar hacia el pasado la evidencia de una situación crónica y catastrófica.

Es curiosa la unanimidad que se produce en torno al reconocimeinto sin paliativos del grave problema de inadaptación de las estructuras educativas en Francia, y especialmente de la universidad, a la realidad social y a la urgente necesidad de plantear reformas profundas que garanticen una solución a tales problemas. Esta comprobación no excluye naturalmente la atribución del importante papel en la revuelta estudiantil a los grupos de izquierdas y a otros elementos de carácter incontrolado; pero se acepta en general que el caldo de cultivo para la revuelta estudiantil estaba dado por el ehcho real del mal funcionamiento de la universidaqd, que producía un violento distanciamiento crítico entre lsoa lumnos, que se sentían incómodos, sin sitio en el sistema y llenos de serias preocupaciones sobre su porvenir profesional.

(…)

La universidad había llegado a una situación insostenible, impermeable a cualquier cambio por pequeño que fuese, queratinizada y burocratizada hasta la axfisia. Michael Crozier, en un artículo publicado en 1968, escribia:

“Tal sistema, el universitario, es materialmente impermeable al cambio. No puede ni percibir las nuevas circusntancias ni adaptarse a ellas. Un cambio de programas pone en peligro las salidas y el poder del cuerpo profesoral. Cambiar de métodos y el tipo de relaciones humanas desequilibraría la organización y todo cambio de organización es bloqueado por la opinión de los prefesores y la lucha de lso diferentes cuerpos que detentan el pdoer”.

Todos estos defectos, suficientemente conocidos, fortalecían la opinión de que en la universidad existían las condiciones para que anciera una revuelta. Todas las características de la llamada universidad napoleónica (…), degradada por el apso de lsoa ños y alejada de las motivaciones que le dieron origen, se daban en la universidad de Mayo del 68: fuertemente centralista, excesivamente uniformizada, burocratizada hasta el parálisis y encorsetada en rigideces de todo tipo. (…)

Por otra parte, a la universidad, nacida y desarrollada en tiempos muy distintos a los del 68, el Estado, del que dependía totalmente a través de los presupuestos geenrales y de las decisiones del gobierno, se el exigían unas prestaciones, como institución pública, para als que ni estaba preparada, ni podía cumplir con sus medios; la obligación de cumplir una estricta función social, de un modo inmediato y perentorio, fruto del pacto social-demócrata, qeu estaba en la abse del estado del Bienestar, en que entonces se vivía, desbordaba sus tardicionales comportameintos y se veía constreñida a ir adaptandose a la nueva situación, sin contar en la mayoría de lso casos con las dotaciones necesarias para el éxito de su reciclaje institucional. La sociedad del Estado de Binestar el pedía a la universidad que se encuadrara en sus exigencias y que acompasara su paso a las necesidades sociales; pero la universidad, inmovilizada en sus tardiciones y en sus acrencias, respondía con dificultad a estos requerimientos.

(SAENZ DE MIERA, A., (1993): “El Mayo Francés”, Barcelona: Tecnos, p.p. 37-40)

ENERO3: Cuba impone el racionamiento de la gasolina.6: José María San Juan obtiene el premio Nadal con su novela Réquiem por todos nosotros.10: Estados Unidos: la última sonda del Surveyor se posa en la Luna.20: Nueva York: una manifestación encabezada por intelectuales protesta contra la guerra de Vietnam.26: La Biblioteca Nacional española inicia la reproducción de los manuscritos de Leonardo da Vinci.30: Nace Felipe de Borbón y Grecia, infante de España.  FEBRERO1: Ciudad de El Cabo: el profesor Christian Barnard realiza satisfactoriamente su segundo trasplante de corazón.8: La familia real se reúne al completo por primera vez en suelo español con motivo del bautizo del Príncipe.11: Oviedo: se celebra el Congreso Provincial de Gitanos.17: Se autoriza la enseñanza del euskara en las escuelas públicas de San Sebastián.24: Vietnam del Norte: Estados Unidos efectúa el primer bombardeo sobre el puerto fluvial de Hanoi.  MARZO4: Picasso dona su serie sobre Las Meninas al museo barcelonés que lleva su nombre.15: Choque entre un tren y un tractor en Santa María de la Alameda. 26 muertos y 80 heridos.16: Robert Kennedy anuncia que se presentará a las elecciones de Estados Unidos.26: Serrat es sustituido por Massiel en Eurovisión. Sudáfrica presenta tres leyes de apartheid.31: El presidente Jonhson anuncia que no se presentará a la reelección y el fin de los bombardeos en Vietnam.  ABRIL1: Las facultades de Sevilla, clausuradas hasta después de Semana Santa.4: Martin Luther King, líder del movimiento negro norteamericano, asesinado en Memphis por un blanco que consigue huir.6: Massiel triunfa en Eurovisión con el La, la, la.20: El Real Madrid, campeón de liga.23: El COI excluye a Sudáfrica de los Juegos Olímpicos de México por su discriminación racial.26: Prueba nuclear en el desierto de Nevada, la de mayor envergadura hasta la fecha.  MAYO4: España cierra el puesto fronterizo de La Línea de la Concepción.9: Estalla una bomba entre Vitoria y Pamplona, antes del paso de los ciclistas de la Vuelta a España.13: Inicio de las conversaciones de paz entre Estados Unidos y Vietnam del Norte.15: Gran éxito en España de la película West Side Story.18: Multitudinario recital de Raimon en Madrid, que termina con enfrentamientos.20: Se suspende el Festival de Cannes, a causa de los conflictos en Francia.  JUNIO3: Manuel Santana gana el torneo internacional de tenis en Berlín.6: Robert Kennedy fallece víctima de un atentado en Los Ángeles.7: ETA se cobra su primera víctima: un guardia civil en Villabona (Guipúzcoa).11: F.C. Barcelona es campeón de copa.20: Tres estadounidenses, récord mundial de los 100 metros en 9,9 segundos.23: Pánico tras un partido de fútbol: 73 muertos y más de 100 heridos.30: Los gaullistas obtienen mayoría absoluta en Francia.  JULIO1: Se retiran las últimas barreras aduaneras de la CEE.23: Un comando argelino desvía un avión a Argel.25: Peppermint frappé, de Carlos Saura, gana el Oso de Plata del Festival de Berlín.29: Polémica por la encíclica Humanae Vitae, que condena los anticonceptivos.30: Detenidos seis sacerdotes en Vizcaya por impago de sanciones impuestas por insultos a las autoridades y negarse a que la bandera española entre en la iglesia.31: Balenciaga cierra su casa de París.  AGOSTO2: ETA asesina a un policía en San Sebastián.5: Se declara durante tres meses el estado de excepción en Guipúzcoa.8: Nixon, candidato a la presidencia de Estados Unidos.11: Se aprueba la Constitución en Guinea Ecuatorial.20: Los tanques soviéticos entran en Praga y ponen fin a su “Primavera”.21: Pinito del Oro, gravemente herida al caer del trapecio.24: Se suspende la Constitución en Perú.28: Francia envía tropas al Chad.29: Estado de excepción en Guatemala.  SEPTIEMBRE3: El párroco de Gamiz (Vizcaya) se niega a oficiar una misa en presencia de la bandera española.10: Se aprueba el II Plan de Desarrollo español, que fija el salario mínimo interprofesional en 102 pesetas diarias.12: Albania abandona el Pacto de Varsovia por la invasión de Checoslovaquia.17: Martínez Bordiú, cirujano, realiza el primer trasplante de corazón en España. El paciente fallece 27 horas después.22: Finaliza en Egipto el traslado del Templo de Abu Simbel.  OCTUBRE4: El NODO se renueva y se convierte en revista cinematográfica.6: Incidentes entre católicos y protestantes en Irlanda del Norte.12: Guinea Ecuatorial consigue la independencia.12: Se inauguran los XIX Juegos Olímpicos en México. Se hace patente el dominio negro en las pruebas de velocidad y se reivindican los derechos de los negros.15: Manuel Ferrand obtiene el premio Planeta por su novela Con la noche a cuestas.20: Jackie Kennedy se casa con Onassis.  NOVIEMBRE1: El presidente Johnson ordena el cese de los bombardeos sobre Vietnam del Norte.5: Richard Nixon, republicano, es elegido presidente de Estados Unidos.9: Entra en vigor la libre circulación de trabajadores entre los países de la CEE.10: La URSS lanza la sonda espacial Zond 6, que fotografía la cara oculta de la Luna.12: Primer viaje directo Madrid-París del tren español Talgo.20: Las bolsas de Francia, Reino Unido y RFA, clausuradas durante tres días por la crisis.  DICIEMBRE5: Dámaso Alonso es elegido presidente de la Real Academia.13: Arturo da Costa proclama la dictadura militar en Brasil.16: Se inaugura la primera sinagoga en Madrid desde el siglo XIV.18: La ONU pide al Reino Unido que descolonice Gibraltar antes del 1 de octubre de 1969.21: Lanzamiento del Apolo VIII, que gira alrededor de la Luna.27: Hunosa despide a 10 mineros asturianos. La huelga afecta a 5.677 obreros.31: Llega a Mallorca el turista 19 millones. Fuente: http://www.el-mundo.es/larevista/num132/textos/crono.html 

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“1968 es el año en que el Presidente Díaz Ordás de Méjico lanzó a la policía contra los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas Tlatelolco. Mató tal vez a 300. las cifras oficiales solo contaron 35 y decapitó el movimiento juvenil. Es el año en que la contrarrevolución de los EEUU asesinó a Martin Lutero King, el 4 de abril y a Robert Kennedy el 5 de julio, y eligió a Richard Nixon, presidente en las elecciones de noviembre. Y el año que ve como De Gaulle va siendo cercado por la derecha, por la reacción que le reprocha su debilidad y su incomprensión de los fenómenos de mayo, hasta su responsabilidad por haber permitido una sociedad capaz de ese alzamiento, y le obligará a dimitir al año siguiente, falto ya de consenso y de poderes reales. El año de las grandes manifestaciones juveniles de Alemania Federal, en el que se lanza la figura de Rudi Dutschke y comienzan a emitirse ideas anarquistas, como recuperación de un pasado perdido y desprestigiado: dejarán, hasta hoy, huellas de antiestalinismo, en la izquierda no establecida. Y la primera huelga general en Roma, desde 20 años antes, que comenzaría una serie de acciones sindicales incesantes. El año en que el dictador fascista Salazar, entro en coma, fue sucedido por Caetano, los estudiantes se lanzaron a la calle, se vio la imposibilidad de la guerra de Angola que arrancó la agitación que llevó a la “Revolución de los Claveles”, de la que hoy ya no queda más que la nostalgia de lo que no pudo ser. Y en el que se empezó a saber que hay contestatarios o disidentes –según la palabra acuñada- dentro mismo de la Unión Soviética, capaces de manifestarse contra la invasión de Checoslovakia y de preparar su lucha contra la dictadura: augures, también, de los tiempos por venir.”

 

(HARO TECGLEN, E. (1988): “El 68: Las revoluciones imaginarias”, Madrid, Ediciones EL PAIS S.A. / AGUILAR, p.p. 74-75