Las escuelas de arte, la École des Beaux-Arts y la École des Arts Décoratifs de la Sorbona, establecieron un atelier populaire, que en mayo y junio produjo más de 350 diseños de carteles serigrafiados al día con gráficos simples e impactantes y eslogans concisos, al estilo de los grqffiti de las paredes. Hoy en día todavía se considera una de las expresiones del grafismo político más impresionantes jamás logradas. Una mano que empuña una porra acompaña la famosa frase de Luis XVI utilizada a menudo para caracterizar al gobierno gaullista, «Létat, cest moi» (el Estado soy yo). La sombra de De Gaulle amordaza a un muchacho, y el pie de foto reza: SÉ JOVEN Y CIERRA EL PICO.
La policía arrancaba los carteles de las paredes. Los coleccionistas no tardarían en hacerlo también, y empezaron a venderse ediciones pirata, lo que enfureció a los estudiantes de arte. «La revolución no está en venta», diría Jean-Claude Leveque, uno de los estudiantes de arte. El atelier rechazó una oferta de setenta mil dólares de dos grandes editoriales europeas.
En otoño, tanto el Museo de Arte Moderno como el Museo.judío de Nueva York celebraron exposiciones con las obras del atelier. La exposición del Museojudío se titulaba Contra la pared, utilizando una vez más la omnipresente frase de LeRoiJones.’
(KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino, p. 299)
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