En julio de 1957, en la pequeña ciudad italiana de Cosio d´Arroscia, nació la Internacional Situacionista (IS) con el propósito de convertirse en el movimiento de vanguardia más activo en la superación del arte a través de una “creatividad generalizada”. En esta ocasión, Guy Debord, máximo representante del grupo, presentó un “Informe sobre la construcción de situaciones…”, texto de una gran importancia y manifiesto implícito del movimiento.

La influencia de la IS en el Mayo francés fue indudable, a pesar de la confusión que gira en torno a este movimiento y de la ausencia de referencias en los libros consagrados a esta crisis. La imagen más extendida de los situacionistas es la de un grupo de jóvenes agitadores a los que no se les debe tener en cuenta. La mayoría de las obras que los  mencionan se limitan a recordar el “escándalo de Estrasburgo”. Sin embargo, aparte de este hecho aislado, se puede constatar que la teoría y la práctica de este movimiento han estado presentes antes, durante y después de la crisis de Mayo (…)

Los situacionistas intuyeron el movimiento revolucionario que se avecinaba. Según ellos, no hacía falta ser ningún profeta para darse cuenta de la explosión social que se iba a producir. La Internacional Situacionista no se limitó a presagiar al tormenta de subversión proletaria, sino que salió a su encuentro. Este movimeinto pasó de ser una organización artística de vanguardia a convertirse en una organización revolucionaria original. Su originalidad radicaba en sus ideas críticas y en las tácticas empleadas para ponerlas en amrcha. A diferencia de otros grupos teóricos del momento, su aportación era la más radical y la menos limitada.

(BADENES SALAZAR, P. (2006): “La estética en las barricadas. Mayo del 68 y la creación artística”, Castelló de la Plana: Universitat Jaume I, p.p. 123-124)