Hemos realizado un esfuerzo en elaborar la información contenida en este blog extrayéndola de distintas fuentes, la mayor parte de ellas de carácter bibliográfico y otras disponibles en diferentes páginas web que abordan el tema. 36 post que intentamos muestren una visión amplia, contrastada y desde distintas ópticas de lo que fue y supuso el movimiento francés de mayo de 1968 en diferentes campos como es el social, político, filosófico o económico.Al final de cada post aparece la fuente de donde ha sido extraída la información contenida en él. No obstante, juzgamos conveniente indicar aquí, en esta anotación final, una enumeración de todos los recursos documentales de que nos hemos valido para elaborar este blog.

Lucía G, Jacobo G y Sergio M
Periodismo y Derecho 2ºA
URJC Vicálvaro, 1 de abril de 2008

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Fuentes bibliográficas empleadas. Para ver información sobre las páginas consultadas de cada obra remitase a cada post en particular.

  • DEBORD, G., (2006): “Oeuvres”, Paris: Gallimard
  • SAENZ DE MIERA, A., (1993): “El Mayo Francés”, Barcelona: Tecnos
  • KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino
  • SÁNCHEZ-PRIETO, J.M., (2001): “La Historia Imposible del Mayo Francés”. Revista de Estudios Políticos (Nueva Época), nº112
  • BADENES SALAZAR, P. (2006): “La estética en las barricadas. Mayo del 68 y la creación artística”, Castelló de la Plana: Universitat Jaume I
  • SAENZ DE MIERA, A., (1993): “El Mayo Francés”, Barcelona: Tecnos
  • COSTA J., (2008): “Mayo del 68, cine de barricada”. El país semanal, nº 1.641
  • VARIOS AUTORES, (2003): “Enciclopedia Salvat”, Madrid: Salvat Editores
  • PREVERT, J. , (1980): “Palabras”, Barcelona: Editorial Lumen
  • FRANCIS J., (1975): “Jean Paul Sartre en su vida”, Barcelona: Barral Editores
  • HARO TECGLEN, E. (1988): “El 68: Las revoluciones imaginarias”, Madrid, Ediciones
  • VIÉNET, R., (1978): “Enragés: Y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones”, Madrid: Editorial Castellote, capítulo 7
  • EL MUNDO, La Revista, nº132

Direcciones de Internet (a fecha de marzo de 2008)

barricadas.jpg
Localización de barricadas en la ciudad

(DEBORD, G., (2006): “Oeuvres”, Paris: Gallimard, p. 879)

 

Era posible, era viable y sucedió. Un mes de vino y rosas;

Bajo los adoquines, la playa

en los corazones, la rabia y la ilusión

La protesta social se expresó con formas de acción, si no totalmente nuevas, sí con contenidos distintos. Contenidos que reflejaban una sociedad en proceso de cambio.

La ocupación de empresas como método para mantener la continuación de la huelga, que se utilizó con frecuencia durante los Sucesos, tenía en Francia el precedente de 1936; pero en 1968 parece que  su finalidad era distinta. No se trataba de protegerse contra los posibles esquiroles sino, fundamentalmente, de discutir en comunidad los problemas de la empresa y de realziar una contestación práctica de la propiedad de la empresa, considerada como una apropiación de los representantes del capital. Las razones aducidas para justificar la ocupación se basaban, en mcuhos casos en la intransigencia mostrada por las Direcciones en las conversaciones con los huelguistas.

Los efectivos de la ocupación variaban según las empresas y la intensidad de la acción de los sindicatos y los comités de huelga. En las empresas de tipo técnico, la ocupación fue a vaces amsiva, dependiendo también del tipo de mano de obra que dominaba; el porcentaje de ocupación era mayor cuando se trataba de obreros cualificados. En algunos casos la ocuapción era puramente pasiva, y trataba tan solo de garantizar y mantener la propia ocupación; en otros casos tenía un carácter activo: se celebraban asambleas ganerales y comisiones de trabajo, al tiempo que atendían los servicios técnicos (seguridad, guardia continua) y se organizaban diferentes diversiones (deportes, juegos de mesa, bailes, etc)

Hay que destacar (…) que durante las ocupaciones no se produjo ningún deterioro grave del material; se siguieron con todo cuidado las consignas de seguridad en el trabajo y los representantes de las empresas reconocieron que todo se había mantenido en orden y que el conjunto de material de las fábricas no había sufrido ningún deterioro. (…)

Es importante subrayar esta situación por su carácter novedoso y lleno de significado; y, al mismo tiempo, puede ser entendida como un anticipo de lo que sucedería unos años después, cuando, a causa de la crisis económica y de la crisis de empleo, la empresa, como institución económico-social, entraría en el campo de las preocupaciones y als prioridades de lso gobierns de izquierda. (…)

Los comités de huelga se crearon rpecisamente para organizar la ocupación de las empresas. Su fórmula de composición fue avriable, ya que existieron comités puramente sindicales, otros que tuvieron una vida paralela con los sindicatos, y otros finalmente que participaron de ambos aspectos. En las empresas con predominio de personal obrero, lso comités estuvieron generalmente más controlados por los sindicatos, mientras que las empresas con mayoría de personal técnico fueron elegidos por la base, y contaron con la aprticipación de sindicalistas y no sindicalistas.

La operatividad de los comités crecía en proporción directa a su desvinculación de los sindicatos. Cuando la amyoría no era de carácter sindical, los comités llegaron a convertirse en interlocutores de las propias Centrales obreras: en ocasiones para ofrecer su coalboración y en otras para criticar las modalidades y los resulatdos de la negociación; en algunos casos exigieron, incluso, participar en las deliberaciones, al menos como observadores.

(…)

Las comisiones de trabajo que se crearon a partir de las asambleas generales, constituyeron la forma de actuación más utilizada por ingenieros y cuadros, sin que llegaran prácticamente a funcionar en los talleres de obreros no cualificados. Por razón de su propio carácter y de sus objetivos, no estaban formadas generalmente más que por 10 o 20 personas. Las comisiones de trabajo tuvieorn un tono más serio y mneos teatral que las asambleas generales y contaron con la participación de los responsables sindicales, que encontraban en su funcionamiento sus métodos habituales de trabajo y discusión.

(…)

Uno de los papeles más importantes de las comisiones consistió en permitir la aprticipación de la base en la elaboración de los Cuadernos de reivindicaciones o de las plataformas reivindicativas, que se utilizaron como punto de aprtida de las engociaciones. El resultado de esta experiencia fue, sin embargo, decepcinante, pues en muy pocas ocasiones fueron tenidos en cuenta los trabajos de las comisiones en el momento de la engociación. Con todo, siempre quedaba la esperanza de que las dirigentes sindicales pudieran haber tenido en cuenta los trabajos de las comisiones.

Todas las formas de acción que estamos examinando tienen un rasgo común: la búsqueda de la participación directa del personal en los asuntos de su interés, ya sea en el taller, la oficina o la empresa. A pesar de los esfuerzos sindicales por controlar los nuevos modos de actuación obrera o profesional que surgieron en el 68, la espontaneidad del movimiento hacía en muchos casos dificil el ajuste de las iniciativas de los trabajadores a los esquemas tradicionales de las Centrales obreras Se ha olvidado con demasiada rapidez la originalidad del Mayo Francés. Es sorprendente que sólo en raras ocasiones se recuerde esta premonición de hace veinte años, cuando se estudia, la crisis del socialismo en nuestros días. “La república burguesa”, dice Debray, “celebra su ancimiento recordando la toma de la Bastilla; un día tendrá que celebrar su renacimiento recordando la toma de la palabra en el 68″.

(SAENZ DE MIERA, A., (1993): “El Mayo Francés”, Barcelona: Tecnos, p.p. 57-59)

La guerra de Argelia contribuyó a radicalizar a la juventud fran­cesa. En 1960, en el momento álgido del movimiento independentis­ta argelino, los estudiantes de izquierdas asumieron el control de las organizaciones estudiantiles, durante muchos años dominadas por los estudiantes de derechas. Geismar tomó parte activa en las protes­tas contra la guerra de Argelia y fue uno de los organizadores de una manifestación en París en octubre de 1961. La policía abrió fuego contra los manifestantes argelinos. “Ví como le disparaban a los argelinos”, apuntó Geismar. Después se encontraron cuerpos en el Sena, aunque nunca quedó claro cuantas personas resultaron muertas. El incidente no sería objeto de debate en Francia hasta la década de los noventa.

 […]

En 1958 había en Francia 175.000 estudiantes universitarios, y en 1968 eran ya 530.000, el doble que en Gran Bretaña. A pesar de ello, Francia sólo otorgaba la mitad de licenciaturas que las universidades británicas,` porque tres cuartas partes de los estudiantes franceses suspendían y abandonaban la carrera. Ésa fue la razón por la que De Guille menospreció en un principio al movimiento estudiantil; cre­yó que los estudiantes simplemente no se atrevían a enfrentarse a los exámenes. Las universidades estaban terriblemente masificadas, con 160.000 estudiantes sólo en la Universidad de París. Por eso cuando empezaron a manifestarse, las reivindicaciones de los estudiantes fue­ron capaces de atraer a grandes cantidades de manifestantes. A éstos se añadieron numerosos estudiantes de secundaria de los lycées pre­paratorios para la universidad, que tenían los mismos problemas que los estudiantes universitarios.

 En la mayoría de las universidades, y en especial en Nanterre, el campus en sí no era un lugar cómodo para vivir y estudiar. Pero ade­más, en mayor medida incluso que la Ivy League norteamericana, la universidad francesa era una autocracia absoluta. En un momento en que el futuro de Francia, el futuro de Europa, las nuevas ciencias y las nuevas tecnologías provocaban debates de gran alcance —que expli­can la popularidad de libros como El desafío americano—, los estudiantes no tenían la oportunidad de hablar de nada de todo eso. No había diálogo, ni dentro ni fuera de las aulas, entre profesores y estudiantes. Las decisiones se transmitían de arriba abajo sin ningún tipo de discu­sión. En mayo, pudo verse garabateado en las paredes de la Sorbona el mensaje «Profesores, sois tan viejos como vuestra cultura». Reírse de la edad de la cultura francesa suponía una nueva forma de iconoclastia.

 Los profesores y catedráticos tampoco tenían derecho a hablar. Alain Geismar, convertido ya en joven catedrático de Física y direc­tor del Syndicat National de I’Enseignement Supérieur, el Sindicato Nacional de Profesores de Educación Superior (SNE Sup.), dijo no hace mucho: «La generación joven tenía la sensación de que no que­ría vivir como las generaciones anteriores. Yo reprochaba a la gene­ración de la Liberación haber dejado pasar la oportunidad de mo­dernizar la sociedad. Tan sólo querían volver a poner las cosas como estaban. De Gaulle fue el artífice de la resistencia, de la liberación, había acabado con la guerra de Argelia, y no entendía nada de lo concerniente a la gente joven. Era un gran hombre que se había he­cho demasiado viejo».`

 

En química es bien sabido que algunos elementos muy estables pueden provocar explosiones espontáneas cuando se los sitúa muy cerca de otros aparentemente muy débiles. Escondidos en el seno de aquella sociedad aburrida, masificada y complaciente había elemen­tos apenas perceptibles —una juventud radicalizada con un persona­je totalmente pasado de moda por líder, universidades masificadas, trabajadores descontentos, un consumismo repentino que fascinaba a unos y enfermaba a otros, grandes diferencias entre generaciones, y quizá incluso el aburrimiento mismo— que, si se unían, podían re­sultar explosivos.

 (KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino, p.p. 282, 285 y 286)

En sus distintas vertientes, el gauchisme político y el mismo debate ideológico que siguió a la rebelión estudiantil y la huelga obrera, se diluyeron con relativa facilidad. Después de haber sido sobrevalorado, el izquierdismopos68 fue desconsiderado y casi denigrado. Eso mismo hizo que al filo de los años, al ritmo de la conmemoración, los sucesos de mayo continuaran siendo una fuente de controversia. Antiguos sesentayochistas justificaron su reconversión y los
liberales recuperaron el acontecimiento en beneficio propio. El diálogo que mantuvo Luc Ferry —situado dentro de la tradición liberal— con Castoriadis a finales de los ochenta fue significativo al respecto. Introduce, por una parte, la perspectiva histórica en la lectura de los acontecimientos y sustrae, por otra, el debate del cuadro marxista-libertario en que había quedado inscrito el 68, lo que hace posible una interpretación del acontecimiento más abierta al pensamiento liberal.

Mayo del 68 fue para Luc Ferry un movimiento individualista situado a mitad de camino entre las grandes revoluciones del siglo xix y el nuevo individualismo de los años ochenta, de signo preferentemente narcisista. Los años ochenta se acercan así a la verdad del 68 y no supondrían tanto su fracaso más manifiesto —como otros vieron. El 68 constituye, en primer término, una repetición de esas revueltas o revoluciones que no llegan (de ahí su repetición) ni a romper el sistema que rechazan ni a consolidarlo, ni a inscribirse verdaderamente en formas institucionales nuevas.

Las dos características fundamentales del individualismo revolucionario son: igualdad contra jerarquía, libertad contra tradición (el individualismo apunta a la abolición de las tradiciones y las jerarquías en nombre de la igualdad y de la libertad entendida como autonomía). Y el 68 es precisamente eso —sostiene Ferry—: la protesta y rebeldía contra todo lo jerárquico y tradicional, es un movimiento antijerárquico y antitradicional. Aun reconociendo el carácter antijerárquico y antitradicional del 68, Castoriadis, uno de los raros intérpretes del 68 que ha sido profundamente fiel hasta su muerte a lo que ya dijo en 1968, define la principal oposición a
este planteamiento.

Para Castoriadis el movimiento del 68 tuvo un carácter más político que social. Después del 68, no era posible el regreso al individualismo liberal de la sociedad de consumo —afirmaba Castoriadis entonces en La breche—. La tranquilidad —el conformismo— de la sociedad capitalista y el crédito del gaullismo habían sido destruidos; los políticos de la izquierda tradicional, desplazados; las autoridades y los valores, a todos los niveles, habían sido denunciados y anulados. «Pasarán años antes de que la enorme brecha abierta en el edificio capitalista haya sido colmada —en el caso de que pueda serlo», concluía Castoriadis a finales de 1968. El horizonte que se dibujaba entonces ante sus ojos era la sociedad autogestionaria.

Para Luc Ferry Mayo 68 no fue un movimiento político que habría fracasado, sino un movimiento social que triunfó más allá incluso de lo previsible. Para Ferry lo esencial de mayo no reside en el contenido de las utopías gauchistes sino en las exigencias puras del individualismo democrático. Ésa es la razón por la que mayo del 68 no se encarnó políticamente sino socialmente, especialmente en la formidable liberación de las costumbres que se produjo. Ésa era la verdad de mayo: si era esencial para la Revolución Francesa encarnarse en la República, no lo era para mayo del 68 encarnarse en la autogestión.

Hay que notar que los planteamientos de Castoriadis y Ferry no son del todo excluyentes. El 68 aparece impregnado de un cierto relativismo, que no es sino una evolución posible del individualismo democrático, que viene a radicalizar el proceso de atomización de lo social. La ausencia de verdades madres favorece la disgregación de la comunidad. La crítica de las tradiciones hace aflorar como consecuencia una cultura de la autenticidad donde el ser uno mismo en su propia singularidad se convierte en el valor supremo. Frente a la norma exterior, sea cual sea, se reivindica el derecho a afirmar la diferencia, sea cual sea. Desde esta perspectiva, la expresión cuenta más que el contenido expresado, el hecho de tener opiniones más que las opiniones formuladas, y las normas de vocación universal desaparecen en beneficio
de los particularismos.

Es la guerra contra la uniformización y la cosificación. Pero lo que se rompe en ese empeño no es solamente el tejido social, sino la posibilidad misma de comunicación en el espacio público, si se tiene en cuenta que los juegos de discusión no deben tener como simple objetivo la expresión de las opiniones sino su confrontación. Así —y por paradójico que pueda resultar respecto a la atmósfera vivida del 68— al conformismo derivado de los grandes dogmas ideológicos de la guerra fría y de su coexistencia pacifica con el crecimiento económico, se opone un relativismo que acabará generando un nuevo conformismo, una nueva actitud conformista: la instalación en el presente sin mayores expectativas de futuro. El sentimiento sustituye a la razón. El sentimiento que activa la imaginación, sí, pero que finaliza por arrumbar
la utopía entendida como exaltación del poder transformador de la razón. La obra,
las consecuencias del 68 se vuelven así a la postre contra la doctrina del profeta
Marcuse.

Desde esta perspectiva no tiene excesivo sentido la discusión sobre las fuentes intelectuales del 68. Seria falaz establecer un vínculo entre los acontecimientos y una constelación de intelectuales en el fondo extraña a esos hechos como Althusser, Bourdieu, Lacan, Foucault, Derrida o Deleuze. Castoriadis subrayó a finales de los ochenta este aspecto por más que Luc Ferry no haya dejado de precisar el pensamiento del 68, la relación de esos autores con el movimiento, aunque sin pretender establecer un vinculo de naturaleza causal (38). Mucho antes que con la filosofía, se puede establecer una relación entre el cine y el 68.

Régis Debray —alumno de Althusser, guerrillero del Che y en los noventa colaborador de Mitterrand— anunciaba antes del 68: «después de los antiguos de Verdun, Mathausen e Indochina, nosotros seremos los excombatientes de la Filmoteca». «El dolor que sufrimos permanece en el cine y, por tanto, en silencio», manifestaba a su vez Godard. El cine ha sido el reino de este mundo para una generación. Un mundo más real que el discurso de los políticos, que la crítica de la oposición. La ficción del cine se antojaba terriblemente verdadera. El gran ojo del cine —había sentado Morin— eleva lo real e irreal, el presente y lo vivido, el recuerdo y el sueño, a un mismo nivel, el nivel del imaginario, tan mitómano como lúcido (39). El cine
fue un consuelo mayor, a la espera de la revolución.

Malraux, en aquella conversación que mantuvo con Max Torres durante los sucesos de mayo, comentó: esto del 68 no es una revolución, las revoluciones no se hacen con imaginación sino con organización y con armas; esto es una película o, más bien, el ensayo general para una película.

El 68 fue, es verdad, una generación de izquierdistas cinefilos.

SÁNCHEZ-PRIETO, J.M., (2001): “La Historia Imposible del Mayo Francés”. Revista de Estudios Políticos (Nueva Época), nº112

Jacques Lanzmann fue el autor de las letras de unas 150 canciones, entre ellas la que se convirtió en el himno de la Generación del 68, Il est cinq heures Paris s’éveille, cantada por Jacques Dutroc.

(Fuente: URL http://www.elmundo.es/papel/2006/06/26/opinion/1989339.html)

  


Il est cinq heures, Paris s'éveille (1968)
 

Les 406 sont renversées

La grève sauvage est générale

Les Porsche finissent de brûler,

Les enragés ouvrent le bal

Il est cinq heures, Paris … s’éveille, Paris s’éveille.

La Tour Eiffel a chaud aux pieds

L’Arc de Triomphe est renversé

La  Place Vendôme n’est que fumée,

Le Panthéon s’est dissipé.

Il est cinq heures, Paris … s’éveille, Paris s’éveille.

Les maquisards sont dans les gares

A Notre-Dame on tranche le lard

Paris retrouve ses fêtards,

Ses flambeurs et ses communards.

Il est cinq heures, Paris … s’éveille, Paris s’éveille.

Les blousons noirs sont à l’affût

Lance-pierres contre lacrymogènes

Les flics tombent morts au coin des rues

Et nos petites filles deviennent des reines

Il est cinq heures, Paris … s’éveille, Paris s’éveille.

Toutes les centrales sont investies

Les bureaucrates exterminés

Les flics sont pendus sans merci

A la tripaille des curés

Il est cinq heures, Paris … s’éveille, Paris s’éveille.

Le vieux monde va disparaître

Après Paris le monde entier

Les ouvriers sans dieu ni maître

Autogestionnent la cité

Il est cinq heures,

le nouveau monde s’éveille

Il est cinq heures,

Ils n’auront plus sommeil.

(Fuente: Letra de la canción sacada de URL http://vrevolution.free.fr/Pourenfiniravecletravail.htm)

Se puede escuchar en…

http://label.entremonde.net/Pour-en-Finir-avec-le-Travail

Fue portada de Paris Match y Life. Emblema del Mayo. Hoy vive en un pequeño pueblo de Normandía.

La manifestación se dirige a la plaza de la Bastilla. Preguntan quién puede llevar la bandera. Y ella se ofrece porque le duelen los pies. La bandera no es ni roja ni negra. Es la de Vietnam, símbolo de una guerra a la que se opone la juventud de medio mundo.

Ella no es ni estudiante ni francesa. Hija de una noble familia inglesa, será desheredada cuando su abuelo vea la foto. La han expulsado de los más selectos colegios, ha frecuentado en Nueva York a Otis Redding, Andy Warhol y Lou Reed. Se gana la vida como maniquí. Después vendrán el jazz y África. La lleva sobre sus hombros Jean Jacques Lebel que tuvo la idea de ocupar el teatro del Odeón y hoy es un artista plástico de vanguardia.

(Fuente: La revista, de El Mundo http://www.elmundo.es/magazine/num132/textos/fue4.html)

1968.jpg
Las escuelas de arte, la École des Beaux-Arts y la École des Arts Dé­coratifs de la Sorbona, establecieron un atelier populaire, que en mayo y junio produjo más de 350 diseños de carteles serigrafiados al día con gráficos simples e impactantes y eslogans concisos, al estilo de los grqf­fiti de las paredes. Hoy en día todavía se considera una de las expresio­nes del grafismo político más impresionantes jamás logradas. Una ma­no que empuña una porra acompaña la famosa frase de Luis XVI utilizada a menudo para caracterizar al gobierno gaullista, «Létat, cest moi» (el Estado soy yo). La sombra de De Gaulle amordaza a un mu­chacho, y el pie de foto reza: SÉ JOVEN Y CIERRA EL PICO.

 

La policía arrancaba los carteles de las paredes. Los coleccionistas no tardarían en hacerlo también, y empezaron a venderse ediciones pirata, lo que enfureció a los estudiantes de arte. «La revolución no es­tá en venta», diría Jean-Claude Leveque, uno de los estudiantes de ar­te. El atelier rechazó una oferta de setenta mil dólares de dos grandes editoriales europeas.

En otoño, tanto el Museo de Arte Moderno como el Museo.judío de Nueva York celebraron exposiciones con las obras del atelier. La ex­posición del Museojudío se titulaba Contra la pared, utilizando una vez más la omnipresente frase de LeRoiJones.’

(KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino, p. 299)

Mientras De Gaulle enfurecía al resto del mundo, una encuesta elaborada a principios de marzo por el periódico conservador fran­cés Le Figaro mostró que el 61 por ciento de los franceses aprobaban la política exterior del presidente, mientras que tan sólo el 13 por ciento la desaprobaba. Por supuesto, no tener buen concepto de De Gaulle podía resultar complicado en Francia, tal como comprobó el respetado periodista Francois Fontievielle-Alquier cuando acabó an­te los tribunales en marzo de 1968 por una ley de ochenta y siete años de antigüedad que castigaba las críticas al presidente. La acusación ci­tó doce pasajes del nuevo libro del periodista, Re-Learn Disrespect, que atentaban con «ofensas al honor» contra el presidente de la Repúbli­ca. La ley, aprobada el 29 de julio de 1881, preveía penas de cárcel de hasta tres años o multas desde los 100 a los 300.000 francos, por «in­fracciones» en forma de «discursos, gritos, amenazas en lugares pú­blicos, textos escritos, artículos en la prensa».

Desde que De Gaulle fue investido presidente, esa ley se había in­vocado trescientas veces. En una ocasión, se multó a un hombre con quinientos francos por gritar «¡Retírese ya!» cuando pasaba el coche en que viajaba De Gaulle. […]

Francia recurrió a De Gaulle para que pusiera fin a la crisis arge­lina, no para que reformara el Estado francés. Pocos monarcas mo­dernos y ningún jefe de Estado democrático han disfrutado del gra­do de poder absoluto que De Gaulle garantizó por Constitución al presidente de la Quinta República, que, en un futuro inmediato, se­ría él mismo. El presidente tiene el derecho de disolver el Parlamen­to, ya sea a través de la convocatoria de un referéndum o mediante decreto. El presidente también redacta la agenda de la legislatura, decide qué proyectos de ley se debatirán y qué versiones de esos pro­yectos. Puede bloquear propuestas de reducir impuestos o de aumen­tar el gasto. Si un presupuesto no se aprueba en setenta días, el pre­sidente tiene derecho a decretar otro. […]

A mediados de los sesenta, los precios estaban subiendo en Fran­cia y el gobierno creía que la inflación amenazaba la economía. El re­pentino crecimiento de población debido a la inmigración de alre­dedor de un millón de norteafricanos contribuyó a la subida de precios. El desempleo también empezó a crecer.

En 1967 el gobierno decretó una serie de medidas destinadas a combatir los problemas económicos. A la clase trabajadora le dio la sensación de ser el objetivo de semejantes medidas. Los salarios se mantuvieron bajos, y la contribución de los trabajadores a la seguri­dad social subió a causa del coste añadido que supuso que los traba­jadores agrícolas pasaran a cotizar. Un 1 de mayo lluvioso volvió a ce­lebrarse, tras quince años de ausencia, la tradicional manifestación.
 
(KURLANSKY, M., (2004): “1968, El año que conmocinó al mundo”, Barcelona: Ediciones Destino, p.p. 276, 281, 284)

 

  

Los destrozos de las manifestaciones convirtieron París en paisaje de una cruel batalla..

Enero. Día 8. François Mistoffe, ministro de Juventud y Deportes del gobierno de De Gaulle, es violentamente abucheado por los estudiantes en la Facultad de Nanterre , a las afueras de París, a donde se ha desplazado para inaugurar un centro deportivo. Dirige el alboroto un estudiante: Daniel Cohn-Bendit. Febrero. Día 5. Huelgas de ferroviarios en Grenoble, empleados de banca en París y líneas aéreas. Manifestaciones en defensa del empleo. Día 24. Huelga de los residentes en las ciudades universitarias. Choques en Nantes. Día 24. Mitin de los Comités de Acción de los Liceos. Efervescencia en las residencias universitarias.

Marzo. Día 20. Asalto estudiantil contra la sede de American Express. Tres detenidos. Día 22. Asamblea en la Universidad de Nanterre para exigir la liberación de los detenidos. Nace el Movimiento del 22 de marzo. Día 28. Cierre provisional de Nanterre. Día 29. Mitin en la Sorbona, en solidaridad con Nanterre. Abril. Día 1.Reapertura de Nanterre con incidentes. Día 12. Violencia entre policía y estudiantes en el Barrio Latino. Día 27. Cohn-Bendit es retenido varias horas por la policía.Día 30. Estado de sitio en Nanterre.

Día 1. Manifestación obrera. Nace la cause du peuple. Día 2. Jornada antiimperialista en Nanterre. Se expedienta a Dany y otros líderes estudiantiles. Se cierra Nanterre. Día 3. Concentración de “los de Nanterre” en la Sorbona. Intervención policial. Detención masiva. Primera noche de barricadas. Día 5. Trece manifestantes, juzgados y condenados. Día 6. Consejo de disciplina contra “los de Nanterre”. Manifestaciones y barricadas. Día 7. Marcha de 30.000 personas hasta el centro de París. Día 10. Batalla nocturna de barricadas en el Barrio Latino. 367 heridos graves, de ellos 247 policías, y 469 detenidos. Día 13. Huelga general en Francia. Más de 10 millones de trabajadores la secundan. Gran protesta pacífica.

Día 15. Se ocupa el Odeón. Día 20. Sartre habla en la Sorbona ocupada. Día 22. Cohn-Bendit es retenido en la frontera a su vuelta de Alemania. Día 24. Noche insurreccional en París. Arde la Bolsa. Un manifestante muere. 795 detenidos. Día 28. Mitterrand se ofrece para formar gobierno. Dany reaparece en la Sorbona.Día 30. De Gaulle disuelve la Asamblea, organiza grupos civiles armados y convoca una gran manifestación de apoyo propio para esa noche. Junio. Día 14. Se desaloja el Odeón, el último bastión de la revuelta.

(Fuente: http://www.el-mundo.es/larevista/num132/textos/dany3.html)

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